A cerca de Naturtur

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Cosme Morillo

Poseemos un rico patrimonio natural y cada uno de nosotros tenemos que poder disfrutarlo y contribuir a su conservación, pues es así como nos hacemos merecedores de él. Porque la naturaleza es de quienes la aman más que de quienes la administran.

Con estas palabras, inspiradas en las de dos grandes conservacionistas, te doy la bienvenida a esta web con la que inicio una nueva etapa de un proyecto nacido hace décadas. Primero, en un tiempo en que la información era tan escasa como difícil acceder a ella, fue una colección de cuadernos de campo y mapas de carreteras con toda suerte de anotaciones y croquis sobre cuantos sitios de interés natural lograba localizar.

Luego, con la llegada de los PC y los procesadores de texto que me permitieron poner orden en el creciente caos, mantuve “mis tesoros” bien ocultos a las miradas ajenas, temeroso de que si fuesen de conocimiento general acabarían por ser destruidos. Al igual que el gigante egoísta del cuento de Oscar Wilde que no dejaba a los niños jugar en su jardín, tardé en comprender que estaba equivocado, que la conservación de los lugares que tanto me interesaban no podía depender de su desconocimiento. El ocultamiento basado en el temor lo único que proporcionaba era impunidad a quienes atentaban contra ellos y debía ser sustituido por el conocimiento y que este diese lugar a su protección. Fue así como nació el Mapa guía de la naturaleza española que durante casi tres décadas ha estado a disposición del público en las librerías.

Hoy los navegadores, los dispositivos móviles, la fotografía digital y las páginas web ofrecen unas posibilidades inimaginables cuando empecé a redactar el Mapa guía y permiten ampliarlo considerablemente, manteniendo la finalidad de dar a conocer nuestro patrimonio natural y ser una herramienta al servicio de su conservación.

Tenemos la fortuna de vivir en un país de extraordinaria diversidad natural por lo que los espacios incluidos en el mapa son sólo una selección personal. Pero en él encontrarás bosques de robles y de hayas, de abetos y de pinos, alcornocales, dehesas de encinas, sabinares y bosques ribereños, grutas labradas por el agua a través de las edades, nacimientos de ríos, desfiladeros, estuarios, marismas y campos de dunas, lagunas costeras, esteparias, kársticas y alpinas, islas, volcanes, acantilados y playas, privilegiados observatorios de aves migradoras y rocas donde dejaron su huella los grandes dinosaurios. Verás que en el mapa hay también algunos sitios de interés cultural pues nada mejor, al menos para mí, que combinar naturaleza y cultura en cada una de mis excursiones. Así que he incluido algún extraplomo rocoso en plena serranía donde el hombre prehistórico nos dejó testimonio de su presencia, un dolmen en mitad de una dehesa, un talayot o una basílica paleocristiana, una ermita visigoda o mozárabe, una villa romana o cualquier otro elemento que en alguna ocasión ha complementado y enriquecido mi viaje.