Almadén

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Almadén

Las entrañas de un pequeño cerro del suroeste de la provincia de Ciudad Real están perforadas por un laberinto de galerías y pozos que se hunden en la tierra hasta los 700 m de profundidad. Fueron excavados a lo largo de los últimos 2000 años en busca primero de un mineral con fines ornamentales, el cinabrio, y luego de un metal que se obtiene de él y que tuvo importancia estratégica en el imperio español. Tanto es así que su comercio fue monopolio estatal. Los romanos lo llamaban hidrargyrum, los árabes le dieron el nombre de azogue, que aún perdura en muchos topónimos de la región, y hoy le llamamos mercurio.

De este cerro ha salido aproximadamente un tercio de todo el mercurio producido en el mundo y su explotación cesó en 2001, no por agotamiento de las reservas sino por sus efectos ambientales.

A partir de esa fecha las minas de Almadén, pues así se llama el lugar, iniciaron su reconversión hacia un parque minero que abrió sus puertas al público en 2008.

En él es posible descender a su interior, conocer la evolución de la mina a lo largo del tiempo, recorrer alguna de sus galerías, cuya tenue iluminación remeda a la que en su día alumbró a los mineros, volver a la superficie en el restaurado tren en que lo hacían los mineros, visitar el museo del mercurio y regresar al punto de partida en un vehículo eléctrico. Aunque la foto no refleje el color rojizo del cinabrio, del que se obtiene el mercurio, y que es visible en algunos tramos.

No parece haber una explicación clara de por qué se concentró aquí tal cantidad de mercurio, pues se trata de un fenómeno único en el mundo, que se produjo en un solo lugar y en un solo momento de la historia del planeta.

Fue hace unos 430 millones de años cuando una erupción submarina impregnó de azufre y mercurio el fondo arenoso de un mar poco profundo que tenía aquí sus orillas. El azufre se combinó con el mercurio dando lugar al bermellón o cinabrio, y cuando las arenas se compactaron, convirtiéndose primero en areniscas y luego en cuarcitas, el mineral quedó integrado en las rocas. La deriva hacia el norte del antiguo continente de Gondwana las hizo emerger y las dispuso en la posición vertical en que hoy se encuentran. Tan cerca de la costa tuvo lugar la erupción que en la roca quedaron fosilizadas las ondas que dejaron las olas sobre la arena, a las que los geólogos denominan ripple marks.

El mineral que los romanos extraían de esta mina era el bermellón, que valoraban por su color. Pero fueron los árabes, poseedores de conocimientos de metalurgia, los que iniciaron la explotación del cinabrio para obtener el líquido metal.

Pero el verdadero boom del mercurio llegó a mediados del siglo XVI, tras el descubrimiento en 1545 en el Virreinato de Perú de la mina de Potosí,  hoy en territorio de Bolivia,   y en 1546 y 1548 las de Zacatecas y Guanajuatorespectivamente en el Virreinato de Nueva España, actual México.

La cantidad de plata obtenida de ellas habría sido sin duda menor de la que obtuvieron los reyes de España si no hubiese sido por el casi simultáneo descubrimiento en 1555 de la técnica de amalgamiento, o capacidad del mercurio para unirse con la plata en el mineral molido y su posterior separación. Mucho más eficiente que el método de fundición y con menos necesidad de energía, el amalgamiento revolucionó la minería en las tierras de América. Su punto débil era que dependía de la disponibilidad de mercurio. Pero se daba la circunstancia de que gran parte del mercurio del mundo estaba bajo control de la corona española. Las minas del Virreinato de Perú eran autosuficientes, pues lo obtenían de la mina de Huencavélica, menor que la de Almadén pero suficiente para cubrir sus necesidades. Sólo las mexicanas necesitaban suministrase desde España.

Y así empezó a fluir el mercurio desde Almadén hacia América. Primero hasta Sevilla por las llamadas rutas del azogue. Dos de ellas lentas y largas eran para carretas, a través de los pasos más fáciles. La tercera, rápida y de trazado intermedio entre las dos anteriores, era para el transporte de pequeñas cantidades a lomo de mulas.

Desde el puerto andaluz zarpaba la nao del azogue que lo llevaba hasta Veracruz y de allí a México capital para ser redistribuido a las distintas minas.

El mercurio fue también importante durante la fiebre del oro en California, aunque en este caso no procedía de España, sino de dos pequeñas minas locales llamadas New Almadén y New Idria.

Hoy el mercurio se utiliza en un gran número de procesos industriales pese a lo cual el objetivo que se persigue es reducir su uso y si fuese posible dejar de utilizarlo. La causa es la gravedad de la intoxicación por mercurio. Los antiguos mineros lo llamaban azogamiento y los médicos hidrargirismo ,  cuya afección más grave se manifiesta en forma de temblores que terminaban por incapacitarles para el trabajo.

En 2012 la UNESCO incluyó las minas de Almadén y las de Idria (Eslovenia) en la Lista del Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad

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