Calatrava la Nueva

Tras la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, la sede de la Orden de Calatrava en Qal’at Rabah, a orillas del Guadiana, se encontraba demasiado lejos de la nueva frontera entre los reinos cristianos y los musulmanes, que ahora se había desplazado al valle del Guadalquivir. Así que decidieron trasladar su sede  hacia el sur, al lugar hoy conocido como Calatrava la Nueva.

El emplazamiento elegido fue un casi inaccesible promontorio desde el que era fácil controlar uno de los pasos desde Castilla a Andalucía a través de Sierra Morena. No fueron los calatravos los primeros en instalarse allí. Antes que ellos el risco había sido ocupado por un pueblo de la Edad del Bronce, por los visigodos y también por los musulmanes, lo que pone en evidencia su estratégica ubicación. De hecho, cuando los calatravos llegaron ya existía un castillo en el lugar, y lo que ellos hicieron fue reorganizar todo lo preexistente para construir una pequeña ciudad casi inexpugnable coronada por una fortaleza.

Rodeada por tres murallas, en sus calles aún se reconocen, entre otros, los espacios que ocupaban la tahona, la fragua y los aposentos de los trabajadores.

Destaca el amplio molino, cuyo interior hoy parece un florido jardín y cuyas ruedas, a falta de una corriente de agua que las impulsara, eran movidas con tracción animal, sistema que por ello era conocido como “molino de sangre”. Del claustro queda poco más que el espacio que ocupaba, pero sí se conserva íntegra la iglesia para cuya puerta principal, su rosetón, parte de los arcos interiores y la entrada que comunicaba con el claustro se usaron rojizas piedras de origen volcánico tan abundantes en esta región.

Por encima de la iglesia sólo sobresale el castillo cimero, desde cuya torre se divisa en primer plano la Sala Capitular y al fondo la llanura castellana y los riscos que forman el embudo del paso hacia Andalucía.

Finalizada la reconquista, la Orden de Calatrava perdió su razón de ser como tal y se limitó a administrar las grandes posesiones que les habían entregado los reyes por su contribución a las guerras contra los musulmanes, pero no abandonaron Calatrava la Nueva y aquí permanecieron hasta que en 1804 se trasladaron a Almagro los últimos monjes. Disuelta la Orden por la Primera República y restablecida poco después, su carácter hoy es meramente honorífico.

Su rojo escudo en forma de cruz griega con los extremo en flor de lis, símbolo de la en un tiempo poderosa institución cuyos dominios se extendían desde el valle de del Ebro al del Guadalquivir, aún campea en este remoto risco de Sierra Morena, recordándonos el importante papel que la Orden de Calatrava, nacida casi por azar, jugó en la historia de España.

English Summary

After the battle of Las Navas de Tolosa (1212) the military order of Calatrava moved its headquarter to the south, closer to the new border between christian and muslin kingdoms. They settled on top of a hill, inhabited since prehistory times, overlooking a strategic mountain pass. There they built an impressive castle, upgrading the existing one, surrounded by three walls and with all the facilities they needed, including a bakery, a forge and a mill plus, of course, a church and a monastery.