Canto Castrejón

Son miles las personas que cada año, atraídas por la leyenda y la belleza del lugar, suben hasta la llamada Silla de Felipe II y se sientan donde se dice que lo hacia aquel rey para contemplar las obras del Monasterio del Escorial, con el hermoso bosque de La Herrería a sus pies.

La verdad es que tal leyenda no tiene el menor fundamento, pues ni hay prueba de que Felipe II pisase nunca ese lugar , ni tiene sentido que se alejase varios kilómetros cuando podía ver las obras desde mucho más cerca.

Más verosímil es la hipótesis de que se trate de un santuario o sitio ceremonial de la tribu celta que ocupaba este territorio antes de la llegada de los romanos, donde hacían ofrendas y realizaban sacrificios a sus dioses, como Vaelius, el dios lobo de los Vettones.
En apoyo de esta hipótesis está la existencia de otro monumento similar no muy lejos de La Silla. Es el llamado Canto Castrejón formado, al igual que aquella, por dos plataformas en lo alto de dos grandes bloques de granito, en una de las cuales hay lo que la imaginación popular identificó como “asientos”.
A ellas se accede por sendas escalinatas labradas en la roca y desde lo alto se divisa un amplio panorama de las dehesas que se extienden desde El Escorial hasta el río Guadarrama. Si en La Silla nunca se sentó Felipe II, más probable es que en el Canto Castrejón si se sentasen algunos de sus sucesores, pues está documentada la presencia en sus inmediaciones desde Felipe III a Isabel II.

Y si alguna duda quedase sobre quienes labraron estas rocas y cual era su propósito, basta trasladarse al abulense castro de Ulaca donde, dentro de su recinto amurallado, se encuentra un santuario similar.

English Summary

Thousands of people climb every year to the so called Chair of King Felipe II carved on top of a big rock, a few kilometers from the Monastery of Escorial. According to the legend, the King used this place to watch how the monastery was built. But there is no evidence supporting this legend and it does not make sense to watch the works from such a distance. It is more likely that the so called "chair" was in fact a ceremonial place of the Celtic tribe inhabiting this place before the arrival of the Romans, where they made offerings and sacrifices to their gods, like the god wolf Vaelius. This hypothesis is supported by the existence, not very far away from the "chair", of a similar monument, named Canto Castrejón, and another one in the Celtic castro of Ulaca.