Ciudad Encantada

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Ciudad Encantada

¿Te gustó la ciudad que gota a gota
labró el agua en medio de los pinos?

 

Con estas palabras se refirió García Lorca a la Ciudad Encantada de Cuenca en sus Sonetos del amor oscuro, y seguro que la misma o parecida pregunta han hecho todos los que han recorrido este espectacular paisaje.

El laberinto que hoy vemos se inició con los sedimentos depositados en el fondo de un mar somero, que en la Era Secundaria ocupaba la actual Serranía de Cuenca, y que se consolidaron hasta formar una roca. Cuando en la Era Terciaria ese gran bloque de roca caliza se elevó hasta su posición actual, la lluvia, el hielo y el viento empezaron literalmente a disolverlo para, partícula a partícula, molécula a molécula, devolverlo al mar del que había surgido.

A favor de pequeñas grietas en la roca empezó el agua a abrir estrechos pasillos que luego fueron ampliándose hasta formar corredores.

A medida que se hacía visible el espesor de la roca quedaba de manifiesto una diferencia de tonalidad entre las capas superiores, grisáceas, y las subyacentes, de tonos más rojizos. Esta diferencia de color es reflejo de diferencias en la composición química, diferencia que da lugar a una distinta dureza y por tanto a una desigual resistencia a los agentes erosivos. Las capas de tonalidad grisácea son más duras que las de tono más rojizo y esta erosión diferencial acaba dando lugar a grandes “setas” , en las que el “pie” se deshace más rápidamente que el “sombrero” hasta alcanzar formas de inverosímil equilibrio.

Arcos, puentes y túneles aumentan la diversidad de las formas que pueden verse en la Ciudad Encantada, a la que el gran naturalista Odón de Buen (Zuera, Zaragoza 1863- México 1945) llevaba cada año a sus alumnos de la Universidad Complutense.

Escribió Odón de Buen una Guía de Cuenca (1923) en la que, refiriéndose a la Ciudad Encantada dice: No hubo cíclopes, ni encantamientos ni titánicos esfuerzos; no hay que recurrir a la fantasía loca; un escultor paciente, que empleó centenares de siglos en su labor fue aislando bloques de caliza y moldeándolos lentamente; ese escultor es el agua”.

English Summary

A rocky labyrinth was carved by the water on the calcareous sediments of a sea that occupied this area in he Secondary Era and were later raised to its present level in the Tertiary Era. Narrow cracks in the rock allowed the water to enter the rock and open wide corridors, exposing the underlying layers. Slight color differences between the upper and lower layers are due to chemical diferences that make the upper one harder and more resistant to erosion. The result are big beautiful "mushroom", arches, bridges and tunnels that make the Ciudad Encantada a magnificent open air classroom whose magic have also inspired poets.

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