El pinar de Lillo

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El pinar de Lillo

En un viaje de regreso desde Asturias a la meseta decidí tomarme un par de días para disfrutar de los hermosos bosques de Redes. Luego continué hacia el sur y nada más cruzar la divisoria de la cordillera me ví envuelto en una espesa niebla, que no me permitía ver más allá de unos pocos metros. En un momento en que aclaró un poco me pareció entrever con sorpresa un gran pino silvestre, pues no es esta tierra de coníferas sino de caducifolios.

Un poco más adelante los pinos se hicieron más abundantes, ahora entremezclados con hayas y abedules. Entonces caí en la cuenta que me encontraba en el hermoso pinar de Lillo,una masa no muy extensa de pino silvestre , testigo de un pasado en que las condiciones climáticas imperantes eran más frias y secas que las actuales, y que pervive como un relicto forestal en las tierras altas de la cabecera del Porma.

Automáticamente lo asimilé a todos los bosques relictos que había tenido oportunidad de conocer hasta entonces y que me habían parecido siempre más testigos del pasado que opciones de futuro. Los sabinares del Luna, los hayedos de Ayllón o los canutos de Cadiz, y ahora el pinar de Lillo, eran a mis ojos algo así como los restos de un naufragio vegetal que a no mucho tardar acabarían de ser barridos de la faz de la tierra.
Pero fué junto a los grandes pinos silvestres de Lillo, algunos de los cuales tienen hasta 400 años de edad, donde por primera vez tuve la sensación de que muy bien podía estar equivocado. Caminando por el bosque envuelto en la niebla que a ratos se abría dejando ver los árboles y a ratos se hacía más espesa permitiendo ver sólo la imagen difusa de los más cercanos, caí en la cuenta que robles, hayas y pinos venían jugando su milenaria competencia al compás de los cambios de clima y que cualquier opinión sobre el resultado de la partida sería aventurada.

En las apenas 200 ha de superficie por la que se distribuyen , los grandes pinos silvestres aparecen mezclados con abedules, hayas y robles en grado variable formando un mosaico vegetal en que el reparto de papeles entre unas especies y otras puede cambiar en cualquier momento. Si las bonancibles condicones climáticas presentes llegan a su fin y se inica un nuevo período de enfriamiento se reproducirían las condiciones de frio y sequía que se dieron tras la última glaciación y la conífera volvería a recuperar terreno frente a sus competidores caducifolios, que podrían acabar arrinconados en unos pocos barrancos abrigados de los vientos y bien soleados.
Es posible incluso que volvieran a la Cordillera Cántabrica los pinos negros que ya la poblaron en los primeros milenios tras la última glaciación y que hoy sólo se encuentran en el Pirineo central y en un par de refugios de la Cordillera Ibérica. Si, por el contrario, continúa el proceso de calentamiento global y las temperaturas se elevan de acuerdo con las previsiones actuales, bien pudiera ocurrir que los pinos de Lillo tuvieran los dias contados y acabaran por perecer de la mano de un cambio climático provocado por el hombre, tras haber resistido a los habidos por causas naturales durante miles de años.

Durante mucho tiempo fue objeto de discusión si el pinar de Lillo era un bosque natural o producto de una plantación forestal muy antigua . Hoy por fortuna se tiene la respuesta. En una pequeña turbera se encontraron algunos restos de madera subfosil, cuya edad ha podido determinarse como algo superior a los 4.000 años , es decir correspondiente al período climático Sub-boreal (4.500-2.700 años atrás) en que las condiciones se hicieron algo más adversas que en el bonancible período anterior y que en el actual. El análisis ha revelado que pertenecen a pino silvestre y a abedul , confirmando con ello la naturalidad del bosque y la presencia continuada en el mismo de estas dos especies .

El valle que hoy vemos cubierto de árboles estuvo ocupado por un glaciar de unos ocho kilómetros de longitud que llegaba hasta Puebla de Lillo . La retirada de los hielos permitió que el pino negro y el silvestre colonizaran estas montañas, hasta entonces cubiertas por una vegetación tipo tundra en las áreas libres de hielo. El progresivo aumento de las temperaturas provocó la desaparición del pino negro , que exige condiciones muy frias , y favoreció la expansión de los árboles de hoja caediza.

Robles , hayas y abedules , bien adaptados a las nuevas condiciones , ganaron poco a poco terreno al pino silvestre , que fue retrocediendo hasta quedar reducido al pequeño pinar que pervive hoy día. Ahora no sabemos cual será el próximo movimiento en esta larga partida de ajedrez que se juega en esos pequeños valles del alto Porma, pero cada una de las especies que participan en ella es tanto un producto del pasado como una opción de futuro para los bosques de la Cordillera Cantábrica. Cada especie ha respondido a las cambiantes condiciones a lo largo de la historia, pero ahora el hombre ha abierto la caja de Pandora con el cambio climático y , como en el relato mitológico, todo lo que queda dentro de la caja es la esperanza.

  • Ubicación / Región León

English Summary

Lillo’s forest is a mixed forest of pines, beeches and oaks, the pines being the only survivors of the forest that covered the Cantabrian Mountains under colder and drier climate in the past. Pine forest receded as the climate became milder, being replaced by oak and beech. Maybe it was the fate of this pines sooner or later disappear and leave only their pollen in peat as a testimony of its former presence, but global warming is changing the rules of the game, so to speak, and the natural dynamics of this and of all forests will be modified. Each species has responded to changing natural conditions throughout history but now man has opened Pandora's box and inside is just , as in the mythological story, the spirit of hope.

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