El rancho Alfaro

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El rancho Alfaro

No se trata del viejo plató de una película del Oeste, sino de un rancho en el sentido original de la palabra castellana. Es decir, de un complejo donde en tiempos de la Mesta se esquilaba a las ovejas. Varios de estos ranchos estaban en el tramo segoviano de la Cañada Real Soriana Occidental, y en ellos se esquilaban en los mejores tiempos hasta 400.000 ovejas cada año.

Nada queda hoy de aquel pasado esplendor, pues salvo el rancho Cabanillas , restaurado por sus propietarios, los demás han sido reconvertidos a otros usos o están en ruinas.

El rancho Alfaro es uno de los que se encuentran en ruinas, pero tiene un interés especial porque no era sólo rancho de esquileo, sino que en él también se lavaba la lana. Era un proceso en dos fases, la primera en frío, para eliminar la suciedad, y la segunda en caliente para separar la lanolina (de lana y oleum), sustancia que tiene numerosas aplicaciones industriales y a la que en aquellos tiempos llamaban “unte”.

Para ello contaba el rancho con cuatro estanques, que tomaban el agua del cercano río Pirón, y un horno para calentarla. En lenguaje de hoy,en el rancho Alfaro se incorporaba a la lana un valor añadido en relación a los que eran solamente ranchos de esquileo.

Hoy la palabra rancho se aplica a vivienda rural en algunas puntos de Andalucía y en gran parte de América Latina. Quizás porque era frecuente que los antiguos ranchos ovejeros contasen con una vivienda, que sus propietarios ocupaban temporalmente para supervisar los trabajos. La palabra hizo fortuna, y al igual que nosotros incorporamos muchos anglicismos el término rancho forma hoy parte del inglés.

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