El Torcal de Antequera

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El Torcal de Antequera

El espectacular laberinto de torcas, callejones, lapiaces y rocas de las más diversas formas que dan a este paraje un aspecto ruiniforme es, por así decirlo, hijo del mar, del que surgió hace unos 20 millones de años. Bien es cierto que su aspecto debía ser bien distinto cuando el empuje de la placa africana contra la ibérica elevó hasta mil metros la roca caliza en que se habían convertido los caparazones y esqueletos de animales marinos depositados en su fondo durante 200 millones de años.

 

Desde el mismo instante en que quedaron expuestas a la acción del agua, del viento y del hielo, las rocas que forman este insólito paisaje empezaron a sufrir un proceso erosivo cuyo resultado hasta el presente es el que hoy vemos, pero que continúa evolucionando día a día y minuto a minuto, aunque nuestros ojos no puedan apreciar el cambio. A ello contribuye el que, por su altura y disposición transversal a los vientos que soplan del mar, en el Torcal llueve más que en todo su entorno y que las aguas que caen sobre él se filtran y lo horadan también desde su interior.

Flora y fauna

En este paisaje mineral no escasean las plantas. Encinas, arces, serbales, quejigos, majuelos y grandes hiedras hunden sus raíces en las grietas enraízan en las grietas y extienden su follaje sobre el blanquecino roquedo.

 

Pequeñas aves propias de los roquedos, como el colirrojo tizón y la collalba negra y el avión roquero son frecuentes en el Torcal, además de escribanos montesino, herrerillos, carboneros y currucas. Difícil será ver al búho real o al águila perdicera, que en reducido número crían en el Torcal, pero igualmente raro será no ver a los buitres leonados que lo sobrevuelan con frecuencia, o tal vez a las cabras monteses que hace ya años recolonizaron este espacio tras muchos años de ausencia.

Los senderos del Torcal

No es pequeña la riqueza del Torcal en flora y fauna, pero es de justicia reconocer que en este caso son meros acompañantes que contribuyen a realzar el espectáculo geológico de este paraje, fácil de recorrer pese a su apariencia, siguiendo los senderos señalizados sobre los que se puede obtener información complementaria en su Centro de Visitantes.