Garganta de los Infiernos

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Garganta de los Infiernos

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El Valle del Jerte, el más occidental de la Sierra de Gredos, es una depresión encajada en la gran falla que corre desde el Alentejo hasta Ávila, y quizás incluso hasta los Pirineos.

En primavera los abundantes cultivos de cerezos cubren de blanco las laderas del valle,atrayendo a numerosos visitantes.

Por su fondo corre el río Jerte, flanqueado por las Sierras de Piornal-Tormantos a un lado y el macizo de Bejar al otro. Desde ambas descienden por estrchas gargantas las aguas de sus cumbres, a tramos torrenciales al saltar entre grandes bloques y a tramos cristalinas en plácidos remansos.

Una de esas gargantas es la de Los Infiernos, declarada Reserva Natural. Un espacio lleno de vida, aunque la mayoría de sus pobladores sean especialistas en pasar desapercibidos.

Las cumbres que coronan la garganta, donde los piornos de vistosas flores amarillas y las húmedas praderas ocupan el espacio que les deja el roquedo, son el dominio de la cabra montés, del bonito pechiazul y del águila real. En el espeso robledal que cubre las empinadas laderas tienen su hábitat el trepador azul y el pico gordo, el arrendajo y el gavilán, el lirón careto, el gato montés, el cárabo y el azor.

En las aguas del torrente que corre por su fondo,sombreado por fresnos y alisos, viven la trucha, la rana ibérica, el mirlo acuático, el desmán y la nutria.

Un sendero que asciende a media ladera permite recorrer la garganta y conduce a un tramo del torrente conocido como Los Pilones.

Es un conjunto de ocho marmitas de gigante, o pilones, de entre cinco y diez metros de diámetro separadas por nueve pequeñas cascadas.

De a penas un metro de altura, las cascadas se formaron, de acuerdo con los geólogos, por otras tantas fallas perpendiculares al eje del cauce que dieron lugar al desplazamiento escalonado de los bloques de granito que delimitan las pozas. Aunque la diferencia de altura entre uno y otro bloque es pequeña, es suficiente para que aumente la capacidad erosiva del agua  y se formen remolinos. Los guijarros arrastrados por la corriente hicieron el resto, actuando como abrasivos al girar atrapados en los remolinos y excavar poco a poco las marmitas.

Como todos los paisajes, el valle, la garganta y los pilones no son estáticos, aunque el ritmo al que cambian es tan lento que resulta imperceptible a nuestros ojos. Cuestión distinta es la de los paisajes manejados por el hombre. Y así sabemos que en el pasado las laderas del valle estuvieron cubiertas por robledales, muchos de los cuales fueron descuajados para sustituirlos por castaños. Una enfermedad acabó con los castaños, que fueron reemplazados por los cerezos que hoy hacen famoso al valle. La Garganta de los Infiernos quedó a cubierto de estas transformaciones y así, por fortuna, ha llegado hasta nuestros días, sin más cambios que los que ha impuesto el pausado ritmo de la naturaleza.

 

English Summary

The Jerte Valley is a graben in the long tectonic fault of Plasencia, in the southwest of the Iberian Peninsula. Cherries are the main crop in the valley and they attract many visitors when the trees blossom. Deep in the valley bottom the Jerte river is fed by the waters that flow from both slopes through narrow gorges. One of these gorges, named the Hells Gorge, is a nature reserve teeming with life even if most of its inhabitants are scarcely seen. The most attractive stretch of the gorge is a set of potholes separated by small waterfalls originated by faults perpendicular to the course of the stream. Even if the waterfalls are no more than one meter high that is enough to increase the erosive power of the water and to form swirls. Pebbles trapped in the swirls did the rest and one by one excavated the potholes.

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