Hacinas

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Hacinas

De Clunia a Hacinas hay escasamente 30 kms, pero en esa breve distancia se da un salto en el tiempo de 120 millones de años. Porque el interés de Hacinas está en los árboles fósiles que se pueden ver en sus calles, restos de un bosque de coníferas que creció en este lugar en el período Cretácico, de la era Secundaria. El paisaje y el clima de esta zona, y de toda España, eran entonces muy distintos de los actuales, y los bosques eran en cierta medida similares a los actuales de grandes coníferas de las costa oeste de Norteamérica. El caso es que algunos de aquellos gigantes dieron con su tronco en tierra y fosilizaron bajo los sedimentos que les recubrieron. Así permanecieron durante 120 millones de años hasta que, allá por los años 40 del siglo XX, se descubrieron los primeros. Permanecieron in situ hasta 1976, cuando se decidió desenterrarlos y trasladarlos al pueblo. Tres de ellos se encuentran en la plaza y por su aspecto parece que su petrea apariencia no permitió a sus transportitas evaluar su fragilidad. Pero ahí están, junto a otros de menor tamaño junto a puertas de casas del lugar.

Al parecer se sabe de al menos otros siete árboles fósiles que permanecen enterrados, y en la cercana Castrillo de la Reina puede verse uno in situ bajo la cubierta que le protege.

En Hacinas hubo también un castillo roquero, del que queda poco más que el brocal del aljibe y la leyenda de una batalla que quizás nunca tuvo lugar.

Desde lo alto se divisa por un lado una amplia vega y por el otro, en primer término la iglesia y más abajo todo el caserío con sus nidos de cigüeñas, que aún crían a sus pollos en esta fecha tardía.

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