Hayedo de Tejera Negra

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Hayedo de Tejera Negra

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El Hayedo de Tejera Negra es uno de los bosques más insólitos de España, no tanto por su extensión, que es de solo unos cientos de hectáreas,ni por las especies que en él se encuentran, pues todas ellas son comunes en la Península Ibérica. Lo que hace de Tejera Negra un bosque excepcional es su carácter de isla de vegetación atlántica en plena región de clima mediterráneo.

Una “isla” que se originó cuando al mejorar el clima tras la última glaciación y desaparecer de casi todo el sur peninsular las especies que habían encontrado allí refugio, este pequeño hayedo quedó atrapado, o logró sobrevivir si así se prefiere,en la cuenca alta del pequeño río Lillas.

Y se da la circunstancia de que, según han podido demostrar los botánicos, los hayedos que hoy pueblan las montañas del norte peninsular proceden no de estos supervivientes sureños, sino de la península italiana y los Balcanes, lo que significa que han estado aislados de sus congéneres norteños durante miles de años, gracias a que lograron adaptarse a los microclimas más húmedos del ambiente mediterráneo…pero mediterráneo al fin y al cabo. Puestos a especular, cabría preguntarse que si a medida que el cambio climático amenace la supervivencia de los hayedos septentrionales no estaría la garantía de su permanencia en estas hayas meridionales que ya han sobrevivido a ese cambio.

No siempre se valoró como hoy al hayedo de Tejera Negra y dos veces estuvo a punto de desaparecer por obra del hombre. La primera fue a mediados del siglo XIX y la segunda a mediados del XX. La razón fue la misma en ambos caso, cuando se decidió talarlo a mata rasa para convertirlo en carbón. Hoy nos parece una barbaridad, pero no podemos juzgar su acción con criterios actuales. Como suele decirse, hay que ponerse en su lugar para entenderlos. Por un lado no fue hasta más tarde que se tuvo conocimiento del significado y el valor de estos bosques islas. Por otro, no disponían de otras fuentes de energía y para ellos era más importante caldear sus hogares en los duros inviernos de la montaña que conservar un bonito bosque.

Por suerte las hayas (Fagus sylvatica) rebrotan de cepa, como si se resistieran a que con ellas desapareciese un testigo de la historia del clima en la Península Ibérica,y han ido recuperándose.Así que es cuestión de tiempo que acaben alcanzando el tamaño de las que,por ser más inaccesibles, se salvaron de la tala. Muchos de nosotros no lo veremos pero podemos imaginarlo como un regalo para las siguientes generaciones. Y para hacerlo realidad se empezó, en 1974, por declarar al hayedo Sitio Natural de Interés Nacional, más tarde Parque Natural e integrarlo recientemente en el más amplio Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

No todo son hayas en Tejera Negra, pues mezcladas con ellas se encuentran serbales (Sobus aucuparia), mostajos (Sorbus aria), álamos temblones (Populus tremula) y también, como no, algún tejo (Taxus baccata) aunque en número mucho menor de lo que sugiere el nombre de este bosque, que quizás corresponda a un pasado en que esta especie era más frecuente.

Camino del hayedo se atraviesa, a modo de antesala, un amplio cinturón de roble melojo (Quercus pyrenaica) alfombrado en algunos puntos por un vistoso manto de gayuba (Arctostaphylos uva-ursi).

Hay también pinares de pino silvestre (Pinus sylvestris ) procedentes de antiguas repoblaciones pero que hoy están fuera de lugar, por lo que es de esperar que los planes de gestión de este espacio consideren la oportunidad de recuperar su naturalidad, que hoy en día es su mayor valor.

Las hayas son especialistas en captar toda la luz que llega hasta sus ramas y hojas dispuestas en posición horizontal, creando así un ambiente de suave penumbra e impidiendo que bajo ellas crezcan otras plantas.

Solo en los claros, donde nada impide que los rayos del sol lleguen hasta el suelo, prospera un gran número de arbustos, que en las fechas de mi última visita, a primeros de julio, estaban en plena floración o empezando a producir sus frutos. Brezos blancos (Erica arborea) y colorado (E. australis), aulagas (Genista florida), piornos (Cytisus scoparius), jara estepa (Cistus laurifolius), gayubas (Arctostaphylos uva-ursi) y arándanos (Vaccinium myrtillus) rompen la monotonía del bosque y lo llenan de color.

Durante la mayor parte del año Tejera Negra permanece solitario, sin que nada perturbe la paz de los mitos (Aegithalos caudatus), agateadores (Certhia brachydactyla), carboneros común (Parus major) y garrapinos (P.ater) ,trepadores azules (Sitta europaea), arrendajos (Garrulus glandarius), picos picapinos (Dendrocopos major) , chochines (Troglodytes troglodytes ), petirojos (Erithacus rubecula), y reyezuelos listados (Regulus ignicapillus) que pululan entre las copas y matorrales, fáciles de observar para quien camine tranquilo y silencioso por sus sendas.

Muy distinto es el comportamiento de otras aves, como el azor (Accipiter gentilis), al que apenas entreveremos un instante volando esquivo entre las ramas, y más aún el de los mamíferos, cuya presencia solo podremos constatar si acaso por la visión fugaz de un zorro (Vulpes vulpes) o el ladrido de los corzos (Capreolus capreolus) que nos advierten, irritados, de que somos persona non grata en sus dominios.

Solo con la llegada del otoño, cuando las hayas de Tejera Negra y las especies caducifolias que las acompañan empiezan a cambiar de color, recibe gran número de visitantes, deseosos de contemplar el espectáculo de un bosque lleno de colorido. Hasta el punto de que es preciso, si no quiere darse una caminata de varios kilómetros, reservar con antelación plaza en el aparcamiento, lo que puede hacerse en la esta web.

English Summary

Beech forest are common in mountains of the north of the Iberian Peninsula but noth to the south of them. And is the geographical position what makes of Tejera Negra an unusual forest. Beeches and many other species were wiped from the north of the Peninsula during the last glaciaction. Many of them went back when the weather improved, but not beeches. The ones we see in the north came from Italy and the Balkans according to botanists, while a few remained isolated for thousands of years in microclimate refuges surrounded by the new mediterranean climate with ist long and dry summers. In the 1860´s and 1960´s the forest was cut to make charcoal but it is lucky that beeches regrow from stumps, and now that the forest has been declared Natural Park it is a matter of time until they reach the size of the ones that were never cut because they were dificult to reach. In Tejera Negra there are many other species but strange as it may seem the most scarce is the yew, the one that gives is name to the forest.

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