Isla de Tabarca

Hay sitios que se graban para siempre en el recuerdo por la sensación de paz que desprenden. Puede que en ello influya el momento en que se les visita, el propio estado de ánimo de quien a ellos llega o el encanto que siempre tiene una isla para quienes vivimos tierra adentro. Sea cual sea la causa, lo cierto es que para mí Tabarca es uno de esos lugares a los que siempre quieres volver. No puede decirse que sea uno de los grandes espacios naturales de España, pero sí que el equilibrio que hay entre los tres componentes de su paisaje, el mar, la tierra y la urbe y el primor con que están cuidados sin duda contribuye a esa sensación. Aquí también todo está a escala humana, desde el sendero que circunvala el espacio natural y permite conocerlo pausadamente, a la muralla que circunda el núcleo urbano, sus pulcras calles y plazas y el mar que lo enmarca todo, en definitiva, hace de Tabarca un espacio singular.

 

Historia

Situado a 3 millas escasas del Cabo de Santa Pola el pequeño archipiélago formado por la Isla de Tabarca, cuatro pequeños islostes y unos cuantos escollos es fácilmente accesible desde varios puntos de la costa, y pese a tener solamente 30 ha de superficie y poco más de medio centenar de residentes Tabarca tiene una larga historia y un rico patrimonio natural y cultural. Visitado primero por los romanos  y luego por los musulmanes, fue base piratas durante la Edad Media hasta que la corona logró hacerse con su control, aunque su  recuerdo aún forma parte del imaginario popular de residentes y visitantes.

 

Su actual nombre de Tabarca se debe a que en 1770 fueron asentados aquí unos 300 pescadores genoveses rescatados por Carlos III del cautiverio que sufrían en una isla tunecina de nombre muy similar.Para acogerlos  se construyó en un extremo de la isla un pequeño pueblo amurallado, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1964. San Pablo se le llamó en base a la leyenda de aquí desembarcó el apóstol al que hoy, junto con San Pedro, está dedicada la imponente iglesia.

Poco posterior al poblado es el fortín de la Torre de San José, en el mismo emplazamiento que se supone hubo algún edificio defensivo en los siglos XIV o XV.

 Y como no podía ser menos Tabarca tiene también un faro,  construido en 1854, que orienta a los navegantes durante la noche.

Historia natural

En Tabarca hay alguna pequeña playa, pero casi toda su costa es acantilada, y  bien le cuadra el nombre de Planaria que le dieron los romanos, como el de Plana que se le dio más tarde, pues su punto más alto apenas se eleva 15 m sobre el nivel del mar y no hay ningún elemento de relieve que destaque en toda su superficie.

 

Hace tiempo que cesó toda actividad agrícola por lo que la práctica totalidad de la isla está cubierta por vegetación natural. Si a ello se une que sus aguas están declaradas Reserva Marina desde 1983, bien puede decirse que Tabarca posee un excelente patrimonio natural que complementa su riqueza histórica y cultural.

 

Vegetación de Tabarca

La vegetación de Tabarca es la típica de las áridas zonas costeras del sureste peninsular. El cambrón, el oroval y la esparraguera blanca son las especies dominantes y dan al conjunto un aspecto de matorral almohadillado. En la franja costera, allí donde alcanzan las salpicaduras de las olas y llega el viento cargado de gotitas saladas, esas especies son sustituidas por el hinojo marino y la oruga marina.

En las transparentes aguas del entorno de Tabarca se desarrollan amplias praderas de Posidonia oceanica, exclusiva del Mediterráneo,y de Cymodocea nodosa. No son algas sino fanerógamas, es decir parientes de las plantas terrestres adaptadas al medio marino, con hojas, flores y semillas. Desempeñan un importante papel en la ecología de las zonas costeras, pues además de oxigenarlas y contribuir a su transparencia fijando los sedimentos, son habitat de infinidad de especies, amortiguan la violencia de las olas en los temporales, y cuando en otoño pierden las hojas estas acaban depositadas sobre las playas, impidiendo que sus arenas sean arrastradas por las tormentas.

 

Fauna de Tabarca

En Tabarca hay una gran diversidad y abundancia de especies marinas. Invertebrados como el pulpo , la langosta o el erizo de mar y peces como los salmonetes, doradas o meros , sin descartar la ocasional presencia de alguna raya manta tan gigante como inofensiva han prosperado  desde la creación de la reserva, para disfrute de los buceadores y beneficio de los pescadores profesionales que faenan en su entorno.

Pese a su pequeña superficie en Tabarca viven cinco especies de reptiles, como las salamanquesas común y la rosada, pero su fauna más conspicua son las aves. Entre las terrestres cabe mencionar a la cogujada montesina y la curruca cabecinegra   y entre las marinas, además de la ubicua gaviota patiamarilla,  la gaviota de Audouin, el paiño europeo y el cormorán moñudo), todas ellas, salvo la primera, en reducido número y  nidificantes en los islotes próximos a la isla principal.

La gran ausente

Hay algo sin embargo  que se echa de menos en la isla, algo que los ojos buscan en sus playas de arena o de grava, en sus islotes rocosos o en sus aguas. En Tabarka se echa de menos a la foca monje que habitó en estas aguas hasta que el hombre  la exterminó. La Cueva del Llop marí, hoy vacía pero que con su nombre impide que se la olvide, alienta la esperanza de que la especie se recupere, vuelva al Mediterráneo y figure de nuevo en la lista de especies de Tabarca. Puede que ocurra algún día, cuando quien tenga la capacidad y la posibilidad de hacerlo adopte por fin una decisión que hace  tiempo que se espera.

 

English Summary

Tabarca is an small island just 3 miles from the coast. Despite its small surface Tabarka has a rich natural and cultural heritage. The majority of its surface is covered by natural vegetation after the abandonment of agriculture long ago and the sea that surrounds it has been declared Reserve since 1983. The small town built at one end of the island in 1770 is also declared as Historic and Artistic and preserves in excellent condition the walls that protected it against the assault of pirates. The vegetation of the island is typical of the arid areas of the southeast of the Iberian Peninsula. Seabirds like Auduin's gull breed in the islets of Tabarca. The seabed is covered by Posidonia and Cymodocea meadowsand in its waters there are rich populations of marine invertebrates and fish. The only species that is missing is the monk seal whose memory remains in the place known as Cueva del Llop mari (Cave of the sea wolf)