Médanos de Cantalejo

Una mirada a la imagen satélite del entorno del pueblo segoviano de Cantalejo muestraun espacio blanquecino cuya naturaleza no es fácil de entender a primera vista salvo, supongo, para los expertos en foto interpretación. Ya sobre el terreno se comprueba de inmediato que se trata de un gran arenal, cuyos finos granos se deslizan entre  los  dedos casi como si fueran agua.

Con frecuencia llaman a esta comarca Tierra de Pinares por estar cubierta por un bosque de pino negral (Pinus pinaster), hábitat del águila culebrera y de la calzada, de los milanos negro y real, del azor, del corzo y del jabalí y por donde vaga, fugaz como una sombra, alguno de los pocos lobos que viven al sur del Duero.

Hasta finales del siglo XX la explotación resinera fue una actividad económica importante en esta comarca, pero la imposibilidad de competir con productos sintéticos hizo que la resina perdiera su valor. Hoy todo lo que queda de ese uso tradicional son las cicatrices en los troncos y alguna de las cazoletas en que se recogía, gota a gota, el exudado del árbol.

Tan arraigado está el nombre de Tierra de Pinares que en el arenal de Cantalejo se corre el riesgo no de que los árboles no nos dejen ver el bosque, sino de que sea el bosque el que no nos deje ver que el elemento diferencial de este paisaje no es el pinar, por manifiesto e importante que sea, sino el gran campo de dunas que se oculta bajo sus raíces. Campo de dunas que empezó a fraguarse hace del orden de millón y medio de años cuando movimientos tectónicos que afectaron a la meseta norte dieron lugar a que en esta comarca se formara una depresión en la que fueron acumulándose, milenio tras milenio, las arenas que los ríos arrastraban desde las cercanas laderas del Guadarrama. Más tarde, durante un período seco y ventoso, las arenas empezaron a ser desplazadas de un lado para otro, dando lugar a un campo de dunas móviles o médanos. Sólo cuando cambió el clima y los vientos amainaron, lograron los pinos asentarse sobre ellas, estabilizarlas y adquirir el protagonismo visual que justifica el nombre de la comarca.

No se si alguna vez hubo aquí grandes dunas como las del desierto de Namib o como las de Doñana. Más jóvenes que las de las costas del suroeste de África y más antiguas que las que cierran las marismas del Guadalquivir, las actuales dunas del arenal de Cantalejo son en su mayoría suaves ondulaciones del terreno, aunque en algún caso alcanzan los 15 metros de altura y una longitud de varios centenares de metros.

La vegetación que las cubre parece querer ocultar el volátil sustrato en que se asientan, pero este queda al descubierto en los cortafuegos que cruzan el bosque, revelando que lo que parece una pequeña colina es en realidad una duna.

Junto a la arena, el viento y el bosque, el agua es el cuarto elemento que configura este paisaje. Aquí, más que en ningún otro lugar, el agua de lluvia se infiltra en la arena, sin escorrentía, y aflora en el fondo de los espacios interdunares en forma de húmedas praderas y lagunas.

Pero si frágil es el suelo del bosque, hasta el punto de ser objeto de cuidados especiales para evitar el impacto de la presencia humana en las zonas más frecuentadas, no menos frágiles son las lagunas, a las que la extracción de agua del subsuelo ha hecho perder gran parte del protagonismo que tuvieron en el paisaje hasta hace no muchos años Hoy día, pese a recibir el agua de la estación depuradora local, permanecen secas durante gran parte del año o quedan reducidas a la mínima expresión.

En el pasado, cuando no se les disputaba el agua, las lagunas albergaban un mayor número de aves que en la actualidad, tanto invernantes como de paso o reproductoras, y de sus aguas emergían las vistosas flores del junco florido (Butomus umbellatus) . En alguna incluso se criaban tencas para consumo humano, y en la turba de estas lagunas se ha conservado el polen que ha permitido determinar que la presencia de los pinos no es debida a la mano del hombre, sino que este insólito paisaje castellano es tierra de pinares desde hace varios milenios.

English Summary

A basin created one and a half million years ago by tectonic movements was filled by the sand brought by the rivers from nearby mountains. A dry and windy period changed the landscape into a field of drifting dunes until they were fixed by the pine forest that still covers them. The rain inflitrates the dunes untill it reaches a layer of clay and acumulates, forming ponds among the dunes.