Penyal d’Ifac

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Penyal d’ Ifac

La maciza silueta del peñón de Ifach, con sus 324 m de altura adentrándose casi 1 km en el mar, fue durante mucho tiempo punto de referencia para los navegantes del Mediterráneo y, para las gentes de tierra, oteadero desde donde vigilar el mar circundante. En casos extremos constituyó también un refugio inexpugnable frente al ataque de piratas.

El peñón, siempre envuelto en una nube de gaviotas patiamarillas, de consta de dos partes fácilmente diferenciables. La superior, de naturaleza caliza y paredes verticales se formó hace más de 30 millones de años por acumulación en el fondo del mar de inmensas cantidades de caparazones de carbonato cálcico de pequeños organismos que formaron depósitos de cientos de metros de espesor, y se compactaron dando lugar a la roca que hoy vemos. Más tarde, la presión de la placa africana sobre la europea elevó estas rocas hasta 1.000 metros de altura y formó con ellas la cercana sierra de Altá. Fue desde allí desde donde el peñón se desgajó  y fue a caer al mar, cerca de la costa, sobre fondos margosos, más jóvenes que la mole que les cayó encima. Son los materiales más blandos y de pendientes más suaves que forman la parte inferior del peñón. Pero ahí no acaba la historia, porque luego el conjunto emergió como un islote que sólo se unió al continente cuando las olas depositaron tras él dos barras de arena que se unieron con una pequeña laguna en medio,luego convertida en salina y hoy englobada en el núcleo urbano de Calpe.

Pese a estar en un entorno fuertemente humanizado, el Penyal conserva buena parte de sus valores biológicos. En las partes más bajas se encuentran plantas adaptadas a la salinidad, como el hinojo marino y las saladillas. Es también en estas partes bajas donde gustan de instalarse los cormoranes. Más arriba, donde no alcanza de forma directa la influencia marina, se desarrolla un espeso matorral con palmitos, lentiscos y aladiernos, habitat de verderones, chochines, currucas y collalbas. En los paredones calizos,pese a su escasa vegetación, es donde se encuentran dos plantas de gran interés por su escasez, la silene de Ifac (Silene hifacensis)  y la canyeta d’or (Asperula paui). Aquí es donde hacen sus nidos el avión roquero y el vencejo pálido. Y donde antaño los hizo el águila pescadora.

Para proteger estos valores, junto con los paisajísticos y los históricos ligados al peñón frente a las presiones urbanísticas que los amenazaban, la Generalitat Valenciana decidió la compra del Penyal d’ Ifac y su declaración como Parque Natural en el año 1987. El Parque cuenta con un Centro de visitantes  justo en la zona de transición entre las dos zonas que compone el Penyal. Hasta allí el camino es fácil, pero la senda que parte de este punto y lleva hasta la cima presenta mayores dificultades.

English Summary

Penyal d'Ifac Natural Park played in the past the role of a natural wachtower from which to warn people of the arrival of pirates and also guide ships sailing alonshore. Oddly enough, its upper part is older than the lower one and it reached its present position when it detached from a nearby mountain range and it moved to the seashore. In spite of its small surface Ifac is home to a big number of species, a few of them only present on similar rocky environments in the western Mediterranean.