Saladas de Sástago-Bujaraloz

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Saladas de Sástago-Bujaraloz

Cuenta la historia que los primeros europeos que exploraron las áridas tierras de Tejas y Nuevo Méjico las describieron de formas muy distintas. Para unos eran un inhóspito desierto, mientras que para otros eran un amable paisaje salpicado de miles y miles de pequeños lagos. La verdad es que unos y otros tenían razón, aunque desconociesen que la explicación estaba en que en esa región se encuentra la mayor concentración de lagos playa del mundo. En España no tenemos nada de esas dimensiones pero en Los Monegros, en pleno centro del Valle del Ebro, se encuentra la mejor representación de lagos playa de Europa occidental.  En ello se combinan los valores naturales con el patrimonio cultural y aquí se originó el nombre de esta formación geomorfológica.

Fue la acción combinada del agua y el viento, al disolver primero el agua un estrato de yeso, generando así una pequeña depresión, que luego ampliaron los fuertes vientos – cierzo y bochorno – que soplan en el Valle, la que dio lugar a las lagunas.

Bien contadas su número se acerca al centenar, aunque a la mayoría les cuadra mejor el nombre de depresiones que de lagunas, pues la presencia del agua en ellas es efímera ( lo que explica las contradictorias versiones de los exploradores del oeste norteamericano). Sólo en algo más de una docena el agua permanece durante varios meses y su escasa profundidad, que apenas llega a los 50 cm, junto a su fondo plano fueron los que dieron lugar a que se les conozca como lagos-playa. Y Laguna de La Playa se llama la mayor de ellas.

La gran concentración de sales en sus aguas, y en particular de yeso, hace que solo un grupo de plantas muy especializadas puedan vivir en sus orillas.

Los botánicos las denominan quenopodiaceas y sus nombres comunes son barrillas, sosas o salicores.

No menos especializados son los pequeños crustáceos que se encuentran en sus aguas, que deben sobrevivir en estado de latencia los argos períodos de sequía y completar su ciclo biológico en el poco tiempo en que hay agua en las lagunas. Tan especializados son que uno de ellos, llamado Candalacypris aragónica, no se encuentra en ningún otro lugar del mundo.

La gran concentración de sal en estas aguas dio lugar durante un tiempo a una industria salinera y aun hoy pueden verse junto a las orillas los restos de las antiguas instalaciones.

Parte de ellas han sido restauradas para preservar el patrimonio cultural de esta comarca, como alguno de los estanques en que se concentraba el agua y las eras o evaporadores de fondo enlosado en que se realizaba la fase final y se recogía la sal.

Pero la sal de estas lagunas no es apta para todos los usos por el magnesio que contiene el yeso, así que su principal destino era para salazones, mientras que la que se destinaba a consumo humano debía ser mezclada previamente con sal gema para reducir la concentración de ese elemento.

Las lagunas están rodeadas por campos de cultivo en los que abundan las aves esteparias y en los el pequeño cernícalo primillas está presente gracias a las mases, o casos de campo que los agricultores habitaban durante la época de la recolección, bajo cuyas tejas construye su nido.

Hoy las mases están abandonadas y a medida que sus techumbres se desploman el pequeño halcón pierde terreno, en un ejemplo más de la íntima conexión entre el hombre y la naturaleza y de la necesidad de una gestión conjunta del patrimonio cultural y el natural, sean las lagunas y la industria ligada a ellas o las mases y las aves de la estepa, porque todo ello es un componente de nuestra identidad.

English Summary

Playa lakes are a particular type of ponds, very common in the arid lands of Texas and New Mexico but very scarce in Western Europe where the best representation are those of Sástago-Bujaraloz, in the Ebro Valley. Their origins are small depressions caused when water dissolves layers of gypsum that are later enlarged by the strong winds that blow in the Valley. Their flat bottom and shallow waters gained them the name of playa (=beach) lakes, flooded from just a few weeks to a few months. The high salt content of these waters provided the raw material for an industry of salt production, some of whose facilities are in ruins but others have been restored as part of the cultural heritage of this region. The only plants that can survive in the surrounding of the lakes are members of the botanical family Chenopodiaceae, adapted to waters and soils with high gypsum content. The same applies to the small crustacean that inhabit the lakes, some of them not found anywhere else in the world.

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