San Juan de Gaztelugatxe

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San Juan de Gaztelugatxe

Toda la costa cantábrica es casi un puro acantilado, con pocas bahías y no muchas más playas. Golpe a golpe las olas les hacen retroceder milímetro a milímetro, y si en algún punto la roca se les resiste, la dejan atrás convertida en refugio de las aves marinas. La marea baja deja al descubierto los finos estratos de la rasa costera y, entre ello, los cantos rodados que en el próximo temporal utilizarán las olas como metralla para proseguir su labor de zapa. Bajo sus aguas, hoy tranquilas, se mecen suavemente las grandes algas laminarias y las lechugas de mar. Actinias y lapas viven pegadas a las rocas del fondo y sobre ellas  se desplazan los cangrejos ermitaños, las estrellas de mar y los erizos. Más móviles, los pulpos se ocultan en cualquier resquicio y en las aguas libres nadan una multitud de peces. No podemos ver a simple vista todas estas maravillas, pero forman parte de este paisaje como el agua, las rocas y las nubes.

 

Antes o después el destino de Gaztelugatxe habría sido, inexorablemente, quedar aislado, pero antes de que eso ocurriera intervino el hombre, creando un enlace directo y permanente entre el promontorio y la costa. Porque Gaztelugatxe no es uno más de los muchos islotes que se encuentran a lo largo de las costas cantábricas. Aquí, según la leyenda, desembarcó San Juan Bautista cuando llegó a estas tierras a predicar el cristianismo. A él está dedicada la capilla que lo corona desde el siglo X o incluso antes y aquí se celebra cada año, el 24 de junio, una romería en su honor.

Un lugar tan singular no podía pasar desapercibido y agitada ha sido la historia de Gaztelugatxe,  más de lo que sin duda habría deseado San Juan cuando por primera vez pisó las tierras de Iberia. En el siglo XI el rey García III de Navarra lo donó al aragonés monasterio de San Juan de la Peña. En 1172 fue el Señor de Vizcaya, Don Lope Díaz de Haro, quien hizo donación de este lugar a la castellana orden de Santa María de la Vid. En 1334 aquí encontraron refugio algunos nobles vizcaínos enfrentados al rey de Castilla Alfonso XI. En 1593 fue saqueada por el corsario Francis Drake y en el siglo XVIII por tropas inglesas.

 

 

Por fortuna San Juan de Gaztelugatxe ha sobrevivido a esos y otros muchos avatares, entre ellos varios incendios. Y quienes hoy ascienden hasta la ermita por las pinas escaleras son pacíficos visitantes, atraídos por la espectacularidad del lugar . Para llegar hasta lo alto hay que empezar por descender por el sendero que lleva desde lo alto del acantilado hasta el nivel del mar, para desde allí iniciar la subida hasta la ermita oyendo el tañido de su campana pues, una leyenda más, quien la haga sonar tres veces verá cumplido un deseo. Envuelto en su sonido mientras ascendía la pina escalera, pensé que tal vez en el pasado se la hiciese sonar para orientar a los marinos envueltos en la niebla, y que el deseo que formulaban los campaneros eran el de verlos llegar a puerto sanos y salvos.

 

Ya en lo alto, y con todo el mar ante mis ojos, imaginé que quizás también , en los albores del siglo XVI, el bermeano Juan de Acurio subió en alguna ocasión hasta San Juan de Gaztelugatxe, y tal vez  soñó que algún día sería uno de los dieciocho héroes que capitaneados por Juan Sebastian Elcano circunnavegarían por primera vez  la Tierra a bordo de la nao Victoria. Pero la verdad es que no he podido encontrar ninguna referencia que fundamente estas ideas, así que no pasan de ser puras especulaciones más allá de saber que su nombre es uno de los que figuran en la placa que les rinde homenaje en Sanlucar de Barrameda, a donde arribaron tras su proeza. Y es que en Gaztelugatxe naturaleza, historia y leyenda se entrelazan convirtiéndolo en un mágico lugar.

English Summary

Gaztelugatxe is an spectacular islet on the north coast of Spain linked to the mainland by and steep stair and with a chapel on top of it dedicated to Saint Joan the Baptist who, according to legend, landed here. Many historical events took place on the islet, not always peacefully, but now a day visitors gather at this place drawn by the mix of nature, history and legend that make of Gaztelugatxe a unique site