Tiermes, la ciudad rupestre

En un promontorio de rojas areniscas que los mares del Triásico dejaron ancladas en lo que hoy son altas parameras sorianas, asentaron los arévacos una fantástica ciudad rupestre.

En esta roca, fácil de trabajar, labraron los cimientos de sus casas, insertaron las vigas que sostenían las techumbres, tallaron escaleras para acceder a sus viviendas trogloditas y abrieron estrechos y empinados accesos hacia el corazón del núcleo habitado.

Puede que no fueran los primeros en elegir como habitación tan estratégico enclave, pues hay indicios de que casi dos mil años antes que ellos tal vez lo ocuparan gentes de la Edad del Bronce. Pero los primeros de los que se tiene constancia, los primeros cuyas huellas son fehacientes, fueron los arévacos.

Tiermes se llama la ciudad que fundaron, y en ella resistieron el acoso de Roma hasta el año 98 a.C. en que fueron derrotados. Se vieron entonces obligados a abandonar su habitat rupestre y a instalarse en el llano, pues es de supponer que a los romanos no les resultaría muy tranquilizador que estuvieran al abrigo de la magnífica defensa que proporcionan las escarpadas laderas del promontorio. De todas formas parece que no tardaron mucho en regresar a su antiguo habitáculo, que resultó ser también del gusto de los romanos pues  acabaron instalándose en él.

En lo más alto construyeron su foro dotaron a la ciudad de un acueducto, en parte excavado y en parte subterráneo, levantaron sus mansiones y sus tiendas y tallaron un graderío.

No todo fue convivencia pacífica pero el proceso de romanización era imparable y Tiermes terminó por amoldarse a él. Tras quedar adscrita en el siglo I al Convento Jurídico de Clunia la ciudad disfrutó de un largo período de prosperidad, como lo indica la construcción de sus murallas en el siglo III, por encima de las termas y de las que hoy solo quedan restos.

Luego, a partir del siglo IV, Tiermes entró en decadencia, aunque una necrópolis visigoda pone de manifiesto que el abandono no fue total.

Durante el período musulman estas fueron tierras de frontera y se abrió un paréntesis en la historia de la ciudad, paréntesis que solo se cerró cuando los reyes cristianos logran asentarse al sur del Duero. Es entonces cuando se construyen en Tiermes un monasterio, del que no quedan restos, y una ermita que allí permanece.

Es a partir de entonces cuando parece que Tiermes fue perdiendo población, hasta que en el siglo XVI la ciudad rupestre quedó desierta. Y quizás por primera vez en cerca de tres mil años nadie habitó en este lugar.
A pesar del largo abandono, en Tiermes quedaría hoy en pie mucho más de lo que vemos. Como tantos otros lugares de España, la ciudad abandonada se convirtió en cantera para los pueblos del entorno y en presa fácil de los expoliadores.

Fue a finales del XIX cuando se iniciaron los estudios científicos de Tiermes y a finales del XX cuando se declaró al conjunto Bien de Interés Cultural. Los arqueólogos continúan sus trabajos, que poco a poco van desvelando sus secretos y exponiéndolos a la vista de quien desee conocer la fantástica historia de la milenaria ciudad excavada en las rojas areniscas que se depositaron en el fondo del mar hace más de 200 millones de años.

  • Ubicación / Región Soria