Toros de Guisando

A los pies del abulense Cerro de Guisando, estribación oriental de la Sierra de Gredos, se encuentran cuatro toros de granito, con la sola compañía de un fresno que con su sombra alivia el sol que cae a plomo sobre sus lomos.

Esculpidos hace milenios, los toros de Guisando son los más sobresalientes de los muchos que se encuentran por todo el territorio que ocuparon los vetones  y que son símbolo de su cultura.

Al parecer, no se tiene certeza de cual era su significado. Tal vez cumplían una función mágico-religiosa, como protectores del ganado y propiciadores de su fertilidad. O mojones de rutas ganaderas o de territorios de pastoreo, como podría sugerir el que frente a ellos discurre la Cañada Real Leonesa Oriental. Tampoco se conoce su ubicación original, pero sí que fueron traídos hasta aquí por el romano Longinus en honor de su padre Prisco, de lo que dejó constancia escrita sobre el costado de uno de los toros.

Algo más que cuatro toros de piedra debería haber en este lugar para que aquí se reuniese Enrique IV, rey de Castilla y León, con su hermana Isabel la Católica para acordar que sería esta su sucesora en el trono en lugar de Juana, hija del primero, hecho trascendental en la historia de España..

Los siglos no han pasado en vano sobre los toros de Guisando y en una vieja foto de 1908 uno de ellos aparece en tierra y en pedazos.En ese mismo estado nos lo muestra otra fotografía de 1933, mientras que en una tercera, de 1945, aparece ya en pie tal como hoy lo vemos, con dos de las patas y partes del cuerpo reemplazadas por cemento pero en pie y en la que debió ser su posición original cuando se reunió el conjunto.

Los toros de Guisando han sido también fuente continuada de inspiración para novelistas y poetas. Así, Lope de Vega en su obra El mejor maestro el tiempo pone en boca de uno de sus personajes la frase

¿Ha visto vuestra merced en aquel pradillo ameno a los toros de Guisando?

También Cervantes en el capítulo XIV de la segunda parte Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque hace decir a este:

Vez también hubo que me mandó fuese a tomar en peso las antiguas piedras de los valientes toros de Guisando, empresa más para encomendarse a ganapanes que a caballeros.

Más recientes son los versos de García Lorca, que en su Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías se refirió a ellos diciendo:

y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.

English Summary

One of the pre-roman people who inhabited the Iberian Peninsula, known as the vetones, carved fullsize pigs and bulls for unknown reasons, maybe magic, religeous or as milestones to delimit grazing territories. The most famous of all of them are the so call bulls of Guisando, a group of four bulls brought together to this place by the Romans. It was in their proximity where Henry the IV, King of Castilla y León agreed with his siter Isabel, in september 1468, that she would be the Queen after his death, a crucial event in the history of Spain.The bulls of Guisando have also inspired writers and poets along the time, such as Lope de Vega, Cervantes and García Lorca.