El Valle del Silencio

0 / 5

El Valle del Silencio

Por un estrecho valle de la vertiente norte de los Montes Aquilanos desciende hacia el Sil el pequeño río Oza. Se le conoce como el Valle del Silencio, aunque en realidad está lleno de todos los sonidos de la naturaleza. El rumor del torrente, el canto de los pájaros y el murmullo del viento en el espeso bosque de robles, castaños y nogales nos acompañan mientras ascendemos por la empinada y tortuosa carretera que lo recorre a media ladera.

Ya cerca de su final, desde un recodo del camino donde se abren los árboles, se nos ofrece a la vista la Peña Alba, que brilla iluminada por el sol de la tarde mientras el fondo del valle ya empieza a sumirse en la penumbra.

A sus pies, oculto en el bosque como un pájaro esconde su nido, el pequeño pueblo de  Peñalba de Santiago parece querer pasar desapercibido, apartado del mundo, como sin duda querían permanecer aislados y desapercibidos quienes lo fundaron hace muchos siglos.

Son un puñado de casas primorosamente restauradas,de paredes de piedra y tejados de pizarra, dispuestas en unas pocas calles que nos conducen sin pérdida a la iglesia del monasterio que aquí fundó en el primer tercio del siglo X un santo llamado Genadio.

Un doble arco de herradura con tres columnas de mármol da acceso a su interior, en cuyos muros se conservan restos de las pinturas que en su día los cubrieran, y que salieron a la luz cuando se retiró el enfoscado con que se las ocultó en algún momento posterior.

Considerada una de las joyas del arte mozárabe,mejor denominado arte de repoblación, la iglesia de Peñalba de Santiago fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1931 y es todo lo que queda del monasterio que fundó San Genadio cuando, hace más de 1000 años, se adentró en este estrecho valle y ascendió hasta la Peña Alba en busca del silencio. Las piedras que utilizaron los monjes para levantar sus muros forman parte hoy de las paredes de las casas, y quizás sea de ellas de las que emanan la paz y el silencio que en su día debieron reinar en el monasterio y que hoy impregnan el ambiente de este hermoso y recóndito valle.

  • Ubicación / Región León

English Summary

The narrow Valley of Silence, in the north slope of the Aquilanos Mountains, is in fact full of the sounds of nature. The murmur of the water in the stream, the songs of birds in the forest and the whisper of the wind in the oaks, chestnuts and walnuts, are our companions when we walk up the narrow and bending road that runs along the valley. Close to its end, an opening in the trees lets us see Peñalba (White Rock) shining under the afternoon sun. At its feet, hidden in the forest like a bird's nest, lies the little village of Santiago the Peñalba. It is only a handful of stone houses along a few streets that lead to the church of the monastery founded here at the beginning of the X Century by Saint Genadio. Its door is a double horseshoe arch with three marble columns, and inside some of the paints that originally covered the walls still can be seen. The church, one of the jewels of Mozarabic art, declared National Monument in 1931, is all that remains of the monastery of Saint Genadio founded more than 1,000 years ago, when he walked up this valley in search of solitude and silence. The stones that the monks used to build it are now in the walls of the houses, and maybe it is from them that emanates the atmosphere of peace and silence that fills this beautiful and recondite valley.

Publicar Nueva Opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *